Los 21 ‘petroestados’ de la alianza OPEP+, liderados por Arabia Saudí y Rusia, evalúan este domingo posibles ajustes de sus niveles de producción de crudo a corto y mediano plazo, en medio de un mercado perturbado por el persistente bloqueo del estrecho de Ormuz.
Las decisiones serán adoptadas previsiblemente en diferentes reuniones telemáticas el mismo día, según confirmaron fuentes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con sede en Viena.
Por un lado, se espera que el grupo de siete países que lleva un año abriendo paulatinamente los grifos, con aumentos moderados y mensuales del bombeo, apruebe un nuevo incremento para julio, similar al sancionado hace un mes, de 188.000 barriles diarios (bd), que entró en vigor el 1 de junio, al menos sobre el papel.
Ese último ajuste fue el primero adoptado tras la retirada de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la organización el pasado 1 de mayo. Los aumentos previos, pactados para abril y mayo tras una pausa de tres meses sin cambios en la producción, ascendieron a 206.000 bd cada uno.
Con este plan en curso, Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán están revirtiendo un recorte voluntario de 1,65 millones de barriles diarios (mbd) aplicado en 2023 para apuntalar los precios del barril, de forma que a partir de julio les quedarían algo más de medio millón de barriles diarios para completar el desmantelamiento de la reducción original.
Tales ajustes no afectan a los recortes vinculantes introducidos a fines de 2022, que sumaban 2 millones de barriles diarios (mbd) con EAU incluido, y que estarán sobre la mesa de negociaciones mañana en otra teleconferencia ministerial, la primera de 2026 que reunirá a todos los miembros de la OPEP+.
Los ministros del sector de Venezuela, Irán y Libia participarán asimismo en el encuentro pese a que estos tres miembros de la OPEP están exentos del compromiso de limitar sus extracciones debido a las sanciones y conflictos que lastran sus industrias petrolíferas.
Se desconoce hasta qué punto los debates sobre la futura oferta petrolera de la alianza tendrá en cuenta la situación actual del mercado, con precios elevados debido a la guerra contra Irán lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero pasado, el bloqueo de Ormuz, y las negociaciones en curso para solucionar el conflicto.
Sobre todo las restricciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde habitualmente pasa el 20 % del petróleo comercializado en el mundo, han desencadenado una caída drástica de las exportaciones de productores clave de la OPEP+, mucho mayor que las modestas subidas del bombeo anunciadas en los últimos meses, de forma que éstas se consideran, de momento, meramente simbólicas.
Según las estimaciones publicadas por la OPEP, la pérdida acumulada de producción de sus países miembros rozaba los 10 mbd en abril, mientras que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha cifrado en 14 mbd los barriles que permanecen fuera del mercado y ha alertado de que esta situación está acelerando «a un ritmo inédito» la reducción de las reservas almacenadas de crudo en todo el mundo.
El petróleo intermedio de Texas cayó el viernes un 2,69 % y cerró la semana por encima de los 90 dólares el barril, mientras que el Brent bajó esa jornada poco más de un 2 %, hasta situarse alrededor de los 93 dólares, ante cierto optimismo de los inversores por la disminución de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Antes de la conferencia ministerial de la OPEP+, se prevé una sesión del comité interno JMMC, que estudiará la evolución del mercado para eventualmente hacer recomendaciones al plenario.
Asimismo, es posible que los once miembros de la OPEP se reúnan por separado para abordar cuestiones administrativas de la organización.
Los analistas esperan que en las declaraciones finales de sus encuentros, los ministros intenten transmitir un mensaje de unidad pese a la inesperada retirada de los EAU, frente a la cual la OPEP no ha reaccionado hasta el momento. EFE













