La investigadora y nutricionista Susana Raffalli desmintió las declaraciones de Delcy Rodríguez ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y denunció que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) han sido utilizados como mecanismos de control político en Venezuela.
A través de varios mensajes publicados en su cuenta de X, Raffalli cuestionó las afirmaciones de Rodríguez, quien sostuvo que los alimentos nunca deben convertirse en instrumentos de presión política. La especialista aseguró que la distribución de las bolsas de los CLAP estuvo vinculada a criterios políticos y electorales, en lugar de responder exclusivamente a las necesidades nutricionales de la población.
Como ejemplo, señaló que en los espacios físicos y mapas de planificación local utilizados para organizar las entregas de alimentos, los vecinos que debían recibir las asignaciones eran identificados como electores.
«En espacios físicos y mapas de planificación local de la entrega de los CLAP, los vecinos a contarse para recibir la asignación eran llamados “electores”», escribió Raffalli.
La investigadora también afirmó que los puntos rojos instalados junto a los centros de votación fueron utilizados para distribuir alimentos y señaló que la cobertura del programa variaba durante los períodos electorales, lo que, a su juicio, evidencia el uso de estos mecanismos con fines políticos.
Raffalli cuestionó la falta de datos oficiales sobre la situación alimentaria
La especialista también advirtió sobre la falta de información actualizada de Venezuela en los informes internacionales sobre seguridad alimentaria y malnutrición. Según indicó, el país lleva más de una década sin aportar datos a los reportes de la FAO sobre indicadores fundamentales relacionados con el hambre y la nutrición.
«Se leyeron avances, pero el renglón de Venezuela en los reportes de la situación alimentaria del mundo sigue vacío para inseguridad alimentaria, desnutrición aguda, lactancia materna, acceso a dietas saludables», señaló.
Asimismo, puso en duda la consistencia de algunas de las cifras presentadas por la delegación del régimen durante el foro internacional y alertó sobre las consecuencias de divulgar datos que, según su evaluación, no cuentan con suficiente respaldo.
En uno de sus mensajes, Raffalli contrastó la tasa de subalimentación del 3 % atribuida a Venezuela durante la presentación con los requerimientos de asistencia humanitaria de la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU).
«Si la subalimentación reportada para Venezuela hoy en FAO es 3 %, la población subalimentada no llegaría al millón, pero la propia ONU en el país está haciendo requerimientos financieros muy altos para atender a 2,2 millones de personas desde su clúster de seguridad alimentaria», explicó.
Raffalli advirtió que las diferencias entre las cifras expuestas públicamente y las necesidades de asistencia humanitaria plantean interrogantes sobre la situación real de la crisis alimentaria venezolana y pueden comprometer la credibilidad de los organismos internacionales que trabajan para atenderla.
En espacios físicos y mapas de planificación local de la entrega de los CLAP, los vecinos a contarse para recibir la asignación eran llamados «electores»; .los puntos rojos junto a centros de votación se usaron para su distribución y su cobertura variaba en tiempos de elecciones
— susana raffalli a (@susanaraffalli) October 12, 2026














