De visita en Argentina, el director de Relaciones Internacionales de la líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, y del presidente electo Edmundo González, Pedro Urruchurtu, sostuvo un encuentro con decenas de migrantes, donde destacó el papel de la diáspora venezolana en la transición democrática y en la reconstrucción del país.
Urruchurtu, uno de los seis colaboradores de Machado que permaneció asilado por más de 400 días en la Embajada de Argentina en Caracas bajo asedio policial del régimen chavista, y que logró escapar al exilio en mayo de 2025, recorrió las instalaciones del Centro Venezolano Argentino y conoció el trabajo que realizan los voluntarios de la asociación civil Alianza por Venezuela en apoyo a la comunidad migrante.
Durante su intervención en el conversatorio, Urruchurtu destacó que la existencia de un centro comunitario venezolano en Argentina refleja una realidad inédita para el país: «Venezuela nunca se pensó a sí misma como un país migrante, y hoy un tercio de la población está fuera, forzada a irse y condenada al abandono intencional de quienes los hicieron huir».
El dirigente comparó el Centro Venezolano Argentino con los espacios que en el pasado acogieron a migrantes italianos, gallegos y portugueses en Venezuela, y subrayó que ahora es la diáspora venezolana la que ha tenido que construir lugares de encuentro, identidad y organización.
Aunque resaltó que cerca del 40% de los migrantes venezolanos desean volver al país una vez se recupere la democracia, explicó que una parte de la diáspora ya ha construido raíces en los países de acogida, por lo cual debe formar parte de la reconstrucción del Estado venezolano, aportando ideas para la ampliación de la red consular y repensando el sistema político para que haya representación parlamentaria de los venezolanos en el exterior.
Urruchurtu también abordó el proceso de transición, y destacó los avances logrados desde el 3 de enero. «Sabemos que el régimen no representa estabilidad de ningún tipo. Venezuela tiene un potencial energético enorme, pero eso solo puede aprovecharse con democracia, instituciones y garantías (…) El venezolano quiere votar, quiere elegir. Y María Corina va a conducir esa energía hacia una elección legítima y un gobierno creíble», afirmó.
Tras el reciente retorno a Venezuela del dirigente Omar González, otro de los seis asilados en la Embajada de Argentina, Urruchurtu aseguró que el equipo evalúa sus próximos pasos. «Estamos listos para volver cuando tengamos que volver. Somos parte de una estrategia mayor y siempre nos preguntamos dónde somos más útiles para contribuir a la causa», sostuvo.
Memoria, justicia y ‘Nunca Más’
El foro contó también con la participación de la activista Elisa Trotta, quien, como hija de un argentino exiliado en Venezuela durante la dictadura militar, destacó que la diáspora tiene un papel fundamental en la construcción de memoria y verdad. «La verdad y la memoria nadie nos las puede arrebatar. La justicia quizás tarda, pero llega. Argentina es ejemplo de cómo un país democrático pudo juzgar a los criminales de lesa humanidad», afirmó.
Trotta recordó que en la justicia federal argentina está abierta una causa penal contra Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros jerarcas del régimen por crímenes de lesa humanidad. «No vamos a descansar hasta lograr justicia para que en Venezuela también tengamos nuestro ‘Nunca Más'», afirmó.
Por su parte, la presidenta de Alianza por Venezuela, Liset Luque, reafirmó el compromiso de la organización con la integración de los migrantes venezolanos en Argentina, así como con la defensa de la democracia, los derechos humanos y la libertad. «Alianza por Venezuela nació para defender la democracia, la libertad y el Estado de derecho, porque nuestra bandera es la bandera de Venezuela, la bandera de poder retornar con libertad y garantías a nuestra casa», manifestó.














