«La nueva PDVSA es roja, rojita, de arriba a abajo», promulgó en 2006 el entonces presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez. Sin embargo, dos décadas después se ha comenzado a ver un giro en la imagen institucional del chavismo, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
En los últimos días, PDVSA comenzó a sustituir el tradicional color rojo por el verde en las estaciones de servicio donde se distribuye la gasolina “Súper Premium” de 97 octanos.
La modificación cromática, visible ya en varias estaciones de Caracas, representa un quiebre con la estética asociada al oficialismo durante más de dos décadas, donde el rojo predominó como sello del proyecto bolivariano.
El cambio coincide con el plan piloto iniciado en febrero por PDVSA para distribuir la gasolina “Súper Premium”, un combustible de 97 octanos, libre de aditivos metálicos y elaborado con mezclas de hidrocarburos de alto rendimiento. Su precio es de 1 dólar por litro, dirigido a vehículos de alta compresión y exigencia técnica.
La estatal petrolera informó que las estaciones seleccionadas fueron escogidas “estratégicamente bajo criterios de alta demanda y concentración de usuarios”, con el objetivo de diversificar la oferta de combustibles en Caracas y evaluar la respuesta del mercado ante una eventual expansión nacional.














