En pleno Jueves Santo y en el marco de las conmemoraciones de Semana Santa, estudiantes, activistas y representantes de la sociedad civil, realizó un “viacrucis ciudadano” en el Bulevar de El Cementerio, en Caracas, para denunciar la crisis humanitaria y las violaciones de derechos humanos en el país.
La actividad recorrió diversas estaciones simbólicas que equiparaban el calvario de Jesucristo con las dificultades cotidianas que enfrentan los venezolanos: fallas de servicios públicos, crisis hospitalaria, falta de agua, cortes eléctricos, persecución política y restricciones a la libertad de expresión.
Los organizadores explicaron que el objetivo fue visibilizar el sufrimiento de la población y exigir respuestas a quienes administran el Estado. “El viacrucis no solo es un acto de fe, es un acto de denuncia”, señalaron.
Durante el recorrido, el sociólogo y activista Nicmer Evans, miembro de la Red de Excarcelados por la Democracia, vinculó el sacrificio de Cristo con la situación de la libertad de prensa en Venezuela. Aseguró que la censura y el cierre de medios buscan ocultar la realidad que viven los sectores más vulnerables.
“Cristo es el primer censurado, el primer perseguido por dar testimonio de la realidad. Hoy en Venezuela esta estación se repite en cada emisora cerrada, en cada portal bloqueado, en cada ciudadano que baja la voz por temor a las consecuencias de un mensaje o una publicación”, afirmó Evans.
Advirtió que la persecución a periodistas y usuarios de redes sociales tiene un impacto directo en la visibilidad de la crisis. “Cuando se apaga un medio digital, se apaga una luz que ilumina el sufrimiento de los más pobres. Perseguir al periodista o al tuitero es intentar ponerle un sello al sepulcro de la verdad”, expresó.
La juventud carga una “cruz pesada”
El dirigente juvenil Inyer Bellorín, representante de Salvemos Venezuela, destacó que el viacrucis fue también un llamado directo a quienes ejercen el poder. Señaló que la vulneración de derechos fundamentales —como el acceso al agua, la salud, la electricidad, la educación y la libertad de expresión— afecta especialmente a los jóvenes, quienes ven limitado su futuro.
“El viacrucis para los cristianos significa el camino de la cruz, pero hoy le estábamos haciendo un llamado a quienes ostentan el poder por las diferentes formas de vulnerar los derechos humanos en Venezuela”, dijo Bellorín.
Aseguró que la juventud venezolana vive una carga diaria comparable al simbolismo de la cruz. “Esa cruz pesada que lleva Jesucristo la llevamos día a día los jóvenes venezolanos. No aguantamos un día más de vulnerabilidad y violación de derechos humanos”, afirmó.















