La encargada del régimen chavista, Delcy Rodríguez, designó este viernes 17 de abril al médico Carlos Alvarado como nuevo ministro del Poder Popular para la Salud, en sustitución de Nuramy Gutiérrez, quien fue removida del cargo apenas tres meses después de su designación y nombrada rectora de la Universidad de las Ciencias de la Salud (UCS) «Hugo Chávez Frías».
«He designado al Dr. Carlos Alvarado como nuevo ministro del Poder Popular para la Salud. Médico venezolano egresado de la UCV, quien ya estuvo al frente de esta cartera, desempeñando un papel fundamental en la atención y protección del pueblo venezolano, especialmente en la primera línea de combate en la pandemia de la COVID-19», anunció Rodríguez.
La jerarca chavista agradeció a Gutiérrez «por su valiosa labor al frente de este ministerio» e indicó que en su nuevo cargo como rectora «continuará aportando a la formación de nuevos profesionales de la medicina».
Una ministra polémica
Gutiérrez había sido designada el 19 de enero de 2026, en sustitución de Magaly Gutiérrez Viña, quien pasó a presidir el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Su breve paso por el ministerio estuvo marcado por dos polémicas.
La primera fue su negativa a revelar las cifras de muertes por fiebre amarilla en Venezuela para evitar «pánico» en la población. «El año pasado tuvimos algunos decesos por fiebre amarilla, pero insisto, si esos datos nosotros los damos de esa manera, generamos pánico y alerta y no tiene ningún sentido», afirmó en una entrevista con el canal estatal VTV.
Las declaraciones se produjeron en el contexto de un brote que las propias autoridades reconocieron como una «alerta epidemiológica»: desde junio de 2025 se habían registrado 36 casos, concentrados en los estados de Aragua, Lara, Portuguesa y Barinas.
La segunda polémica fue la publicación, tras casi 10 años de silencio, de un nuevo boletín epidemiológico que resultó ser incompleto y opaco.
El documento, correspondiente a la semana epidemiológica número 12 —entre el 15 y el 21 de marzo de 2026—, omitió los datos de los nueve años anteriores y de las primeras 11 semanas de 2026. Además, abarcó apenas cinco de las 13 enfermedades que se desglosaban en boletines anteriores —solo el 38,46%— y excluyó información sobre más de 52 enfermedades de notificación obligatoria, el número de pacientes atendidos, la cantidad de estados que enviaron datos y la distribución por grupos etarios.
El Ministerio justificó las omisiones señalando que el boletín «se encuentra en proceso de rediseño», pero la publicación fue recibida con cautela por organizaciones de salud que señalaron que la opacidad institucional seguía siendo la norma.













