Un monitoreo de organizaciones de verificación de 10 países documentó campañas de desinformación de origen ruso dirigidas a Colombia, México, Argentina y Venezuela entre abril y junio de 2026, con narrativas que van desde el reclutamiento militar hasta el narcotráfico, según un informe elaborado en el marco del proyecto ATAFIMI.
Según el reporte, realizado por 11 organizaciones de verificación de diez países, Rusia impulsó campañas de desinformación adaptadas a cada país de la región, entre ellas reclutamiento militar y ofertas de empleo falsas en Colombia, vínculos fabricados entre Ucrania y cárteles de la droga en México, y narrativas replicadas desde Europa en Argentina y Venezuela. En la mayoría de los casos documentados, la desinformación está orientada a deteriorar la reputación de líderes, instituciones o países específicos.
En Colombia, un video publicado en Facebook mostró a Vladimir Putin junto a militares rusos con subtítulos que lo describen como un líder ejemplar, y acumuló más de 156.000 «me gusta». En la misma región circularon perfiles en redes sociales que invitan a ciudadanos latinoamericanos a unirse al ejército ruso a cambio de sueldo y prestaciones.
En México, el Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa difundió una nota de prensa que vincula al gobierno ucraniano con cárteles de la droga mexicanos, retomada por medios locales. Otros mensajes que acusan a Volodímir Zelenski de perseguir dinero del narcotráfico superaron las 124.000 visualizaciones en distintas plataformas.
En Argentina se detectó un aumento de contenidos desinformadores que replican narrativas ya identificadas en Europa, entre ellas supuestos ataques de Ucrania contra civiles. El informe señala que la traducción automática implementada por X pudo haber ampliado el alcance de estas publicaciones hacia países de habla hispana.
En Venezuela, la organización Cazadores de Fake News indicó que las estructuras estatales que antes producían campañas virales coordinadas permanecieron desmanteladas durante el periodo monitoreado, tras la captura del dictador Nicolás Maduro y el cambio en el Ministerio de Comunicación e Información ocurridos en enero de 2026. Como consecuencia, la desinformación en el país se limitó a notas de prensa básicas, como ocurrió con la cobertura sobre biolaboratorios en Ucrania.
El informe también documentó que la Embajada Rusa en Venezuela impartió una conferencia en la Universidad Internacional de las Comunicaciones de Caracas (Lauicom), creada por decreto del gobierno de Maduro y vinculada al discurso oficialista. En la conferencia, la delegación rusa usó la revisión de la Segunda Guerra Mundial y la crisis en Ucrania, incluidos los sucesos de Bucha, como casos de estudio sobre la manipulación de la conciencia colectiva, una actividad que el reporte identifica como una táctica de legitimación del Kremlin a través de espacios académicos.
El monitoreo documentó patrones similares en países europeos: en Serbia y Lituania circularon publicaciones falsas sobre supuestas exigencias de países europeos a Ucrania para devolver ayudas económicas, mientras en Georgia se difundieron imágenes generadas con inteligencia artificial para negar un ataque real contra el Monasterio de las Cuevas de Kiev. En Ucrania y España persistieron los mensajes que presentan a Zelenski y a su entorno como corruptos, entre ellos la difusión de un video falso que aseguraba que el país buscaba recuperar oro y dinero en efectivo con ayuda de Israel.












