En sillas, colchones o hamacas, cientos de panameños cuyas casas colapsaron tras un potente terremoto de magnitud 7,7, permanecen en plazas y parques a la espera de ayuda. Temen regresar a sus viviendas por su estado y por las réplicas del fuerte movimiento telúrico.
Las provincias de Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas, en el centro del país, son las más afectadas por el terremoto, que ha superado este domingo las 200 réplicas.
En Chitré, con más de 60.000 habitantes, decenas de casas están dañadas. El fuerte sismo derrumbó techos y paredes, además de afectar vehículos.
En el parque de la localidad varios vecinos dormitan en colchones. Otros han llevado una butaca para pasar el tiempo y descansar.
El país, de unos 4,5 millones de habitantes, fue sacudido el viernes por el terremoto de magnitud 7.7, que dejó una treintena de heridos y generó daños en viviendas, escuelas, hospitales, iglesias, edificios públicos, puentes y carreteras, informaron autoridades.
Con información de AFP













