La encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, anunció la llegada al país del secretario Doug Burgum, quien encabeza el Consejo Nacional de Dominio Energético y el Departamento del Interior. La visita forma parte del plan de tres fases impulsado por el presidente estadounidense, orientado a estabilizar, recuperar y transformar la relación bilateral en el marco del proceso político venezolano.
En un mensaje publicado en X, Dogu dio la bienvenida al funcionario y detalló que su agenda incluye reuniones con las autoridades interinas venezolanas, así como encuentros con empresas estadounidenses y venezolanas. El objetivo central será avanzar hacia un sector minero legítimo, con estándares internacionales y mecanismos que garanticen cadenas de suministro seguras de minerales críticos, un punto clave para la política energética y tecnológica de Washington.
“Bienvenido a Venezuela, @SecretaryBurgum. (…) Otro paso vital e histórico que impulsa el plan de tres fases del presidente en beneficio de los venezolanos y estadounidenses”, escribió Dogu.
La llegada de Burgum se produce en un contexto de reapertura diplomática entre ambos países, luego de casi siete años sin presencia consular estadounidense en Caracas. Dogu, quien asumió recientemente la jefatura de la misión diplomática, ha señalado que su labor se enmarca en la estrategia de Washington para acompañar la transición política y fortalecer la cooperación en áreas sensibles como energía, minería, seguridad y gobernanza democrática.
El plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición democrática— ha sido mencionado por distintos voceros estadounidenses como la hoja de ruta para reconstruir la relación bilateral tras la captura de Nicolás Maduro y el reordenamiento institucional en Venezuela.
La referencia a un “sector minero legítimo” apunta directamente a la situación del Arco Minero del Orinoco, donde durante años han operado estructuras criminales, grupos armados y redes de contrabando de oro y otros minerales estratégicos. Estados Unidos ha insistido en la necesidad de desmontar estas economías ilícitas y sustituirlas por un modelo regulado, transparente y sostenible.













