La marcha de familiares de presos políticos convocada para este viernes desde la Plaza O’Leary hasta el Palacio de Miraflores no pudo llegar a su destino. Un contingente policial bloqueó el paso en la avenida Sucre, por lo que la movilización solo pudo llegar hasta las escalinatas de El Calvario, en El Silencio.
Solo se le permitió el paso a una delegación de tres personas del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPPVE), integrada por Sairam Rivas, Andreina Baduel y Hiowanka Ávila.
A su salida, Ávila, hermana del preso político Henryberth Rivas, denunció que la atención recibida en el despacho de correspondencia del Palacio de Miraflores confirma que «este país le queda demasiado grande a las autoridades que hoy están en este proceso».
La activista afirmó: «Tenemos un país demasiado hermoso en manos incorrectas, en manos de gente que sigue revictimizándonos, porque nos hicieron hacer un recorrido que me hizo sentir como la primera vez que yo entré al Rodeo 1 a visitar a mi hermano».
Ávila relató que las tres representantes fueron «engañadas«, ya que les informaron que serían atendidas por una comisión, pero finalmente fueron recibidas «detrás de un vidrio» por pocos minutos, y sin que la persona que las atendió mostrara «cortesía ni amabilidad».
«Nuevamente los familiares hoy nos sentimos que a pesar de que mencionan transición, que han hablado de reconciliación desde que comenzamos el año, esto ha demostrado que aquí no hay voluntad para atender los casos de los presos políticos y por eso es que continúan las demoras», denunció.
La activista sostuvo que el régimen «se niega a liberar a las personas que tienen patologías graves de salud» y «se niega a atender la salud de los que continúan acá», y recordó que hay personas que han fallecido bajo custodia del Estado. «Los familiares no estamos pidiendo otra cosa que la liberación, porque todo este proceso ha sido viciado», afirmó Ávila, quien denunció que los presos políticos y sus familiares han sido torturados, y han enfrentado un proceso judicial injusto, fuera del debido proceso y violentando sus derechos humanos. «Definitivamente que este país tiene que ser transformado desde las profundidades de las raíces de nuestra educación», concluyó.














