El Departamento de Estado de Estados Unidos solicitó al Congreso un presupuesto de 14,3 millones de dólares para sostener y expandir la presencia diplomática en Venezuela durante el año fiscal 2027.
Según consta en la Justificación del Presupuesto Congressional para el Año Fiscal 2027, la reinserción diplomática estadounidense en Venezuela es uno de los objetivos estratégicos que Washington persigue en la relación bilateral.
El documento indica que los fondos están destinados a «apoyar la reanudación progresiva de las operaciones y actividades de la Embajada en Caracas», incluyendo la reconstrucción de la capacidad de gestión en áreas de contabilidad, recursos humanos, logística vehicular y personal de adquisiciones, así como el mantenimiento y reemplazo de vehículos, sistemas de tecnología de la información, equipos de oficina e infraestructura general.
Según el desglose de recursos por puesto, la misión diplomática en Caracas contará con 3 funcionarios estadounidenses y 16 empleados locales.
Objetivos estratégicos
Más allá de los números, el documento ofrece una radiografía de cómo la administración Trump concibe su política hacia Venezuela. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado describe sus objetivos como «facilitar la transición de Venezuela fuera de la gobernanza criminal, restaurar el sector petrolero para el beneficio público, atender las necesidades humanitarias urgentes y usar la condicionalidad y el apalancamiento para asegurar que los resultados se alineen con los intereses de los EE.UU.».
El presupuesto también enmarca la misión en Venezuela dentro de una agenda hemisférica más amplia. La solicitud «se basa en los esfuerzos continuos para llevar seguridad a lugares como Siria, expandir el compromiso en la región del Indo-Pacífico y fortalecer las asociaciones estratégicas en el Hemisferio Occidental, incluso con Venezuela», señala el documento.
La solicitud presupuestaria se produce días después de que el nuevo encargado de negocios de EE.UU., John Barrett, llegara a Caracas y se reuniera con la encargada del régimen, Delcy Rodríguez, en el Palacio de Miraflores para avanzar en el plan de tres fases de estabilización, recuperación y transición.













