El presidente francés, Emmanuel Macron, alabó este lunes la «sangre fría» de quienes lograron evitar «lo peor» en un centro escolar de secundaria del sur de Francia en el que un menor disparó contra el director y una profesora, cuyas vidas no corren peligro.
«Saludo la sangre fría y la reacción ejemplar del equipo educativo, que permitió evitar lo peor», dijo Macron en un mensaje en redes sociales.
El jefe del Estado envió además su «plena solidaridad» y «total apoyo» al director y a la profesora del centro educativo de la localidad de Aubagne (afueras de Marsella), así como a los alumnos y a los padres «conmocionados» por el suceso.
El alcalde de Aubagne, Jean-Pierre Squillari, explicó en declaraciones recogidas por BFMTV ante el centro educativo que los alumnos no presenciaron los hechos porque ocurrieron en un pasillo mientras estaban en clase.
Según su relato, el adolescente de 14 años, que está escolarizado en el propio instituto, «entró en el edificio y disparó primero contra el director y después contra la profesora». Según el alcalde, el adolescente fue reducido y desarmado por el consejero principal de educación del centro escolar.
En declaraciones a la prensa poco antes de conocerse este suceso, Macron había condenado los actos violentos registrados en las últimas semanas durante las movilizaciones de estudiantes de secundaria y pidió que las reivindicaciones sobre las condiciones educativas se aborden mediante el diálogo.
«No voy a aprobar ni justificar ningún tipo de violencia», declaró Macron a su llegada al Salón del Automóvil en París.
Macron se refirió a los incidentes protagonizados por algunos estudiantes y otras personas en las semanas anteriores que, según dijo, aprovechan las protestas para provocar incendios, causar destrozos o ejercer la violencia.
«Eso es inaceptable», afirmó el presidente francés, quien pidió mantener «orden y respeto» sin dejar de atender mediante el diálogo las demandas de mejora planteadas por los alumnos cuando comienza una nueva semana de protestas en el país, que arrancaron en septiembre en un liceo de las afueras de París y que entran este lunes en su tercera semana.
Entre las principales preocupaciones de los alumnos figuran la organización de los horarios escolares y las condiciones de aprendizaje, cuestiones que requieren consultas y tiempo antes de que puedan adoptarse decisiones, según Macron.
Se refirió también a las sustituciones de profesores ausentes, que su Gobierno pretende atajar con la activación de 3.000 maestros.
«Estos asuntos requieren tiempo, consultas, diálogo y respeto», recalcó, al tiempo que estimó que el Ejecutivo debe centrarse en aplicar soluciones en lugar de multiplicar los anuncios. EFE














