El Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ alertó sobre una realidad sistemáticamente invisibilizada por el Estado venezolano: la violencia intragénero, una forma de abuso que ocurre dentro de relaciones afectivas entre personas del mismo género y que permanece oculta cuando el hogar se convierte en un espacio de peligro y la ley decide no mirar.
El 9no Boletín del Observatorio documenta al menos 33 denuncias de personas que rompieron el silencio pese a un contexto marcado por el prejuicio, el miedo al rechazo social y la negación de derechos básicos como el matrimonio o la identidad.
La violencia intragénero no responde a un “conflicto de pareja”, sino a dinámicas de poder que incluyen control, humillación y el uso de la orientación sexual o identidad de género como herramientas de chantaje, prácticas que muchas víctimas tardan en identificar debido a la desinformación y los estigmas persistentes.
El monitoreo del OVV LGBTIQ+ reveló que estos 33 casos no son hechos aislados, sino parte de una crisis sostenida registrada desde 2022. El informe desmonta mitos al evidenciar que la violencia atraviesa identidades: el 51,5% de las víctimas son hombres cisgénero y el 39,4% mujeres cisgénero. Señaló que cada denuncia representa no solo un señalamiento contra el agresor, sino también contra una narrativa social que niega la existencia de la violencia en parejas diversas o la reduce a agresiones “mutuas”.
El Observatorio advierte que la desprotección legal agrava estas violencias. La ausencia de marcos jurídicos inclusivos, el uso del “outing” como arma de control y la falta de protocolos en espacios laborales dejan a las víctimas en una situación de indefensión que puede ser letal, como lo demuestran dos asesinatos registrados en este contexto.
Para visibilizar estas dinámicas, el boletín propone un «Termómetro de Violencia» que permite identificar desde señales tempranas hasta formas extremas de abuso:
- Zona Verde: Relación saludable (comunicación abierta y respeto mutuo).
- Zona Amarilla: Señales de alerta (críticas a la identidad, humillaciones encubiertas y chantaje emocional).
- Zona Naranja: Relación tóxica (control de finanzas, aislamiento de la comunidad y descalificación de la identidad sexual).
- Zona Roja: Violencia abierta (golpes, abuso sexual, amenazas de muerte y amenazas de outing).
Subrayó el informe que la violencia intragénero no es un asunto privado, sino una deuda pendiente en materia de derechos humanos en Venezuela.














