Las autoridades penitenciarias rusas cerraron la prisión de Pokrov, en la región rusa de Vladímir, cerca de Moscú, donde el fallecido líder opositor ruso, Alexéi Navalni, cumplió parte de su condena, informaron este viernes medios locales.
Según el portal Chesnok.ru, el centro penitenciario, cuyo preso más famoso era Navalni, cerró tras tres décadas de existencia y por motivos que no se revelan.
En su territorio había una biblioteca, una iglesia, una sala de oración para musulmanes, canchas de deporte y un lugar para las visitas de los familiares de los reclusos.

Navalni estuvo entre febrero de 2021 y junio de 2022 en la cárcel de Pokrov -podía albergar a hasta mil reclusos-, que describió irónicamente como un «amigable campo de concentración», donde no había violencia y la gente hablaba con amabilidad, a diferencia de otras cárceles.
Además de Navalni pasaron por la prisión de Pokrov el opositor Alexéi Górinov, el nacionalista Dmitri Démushkin y el activista político Konstantín Kótov.
Algunos antiguos presos de esa cárcel confesaron posteriormente en declaraciones a la prensa que se les prohibió hablar con Navalni para incomunicar al líder opositor.
Por el momento no se ha decidido cómo será utilizado el territorio de la cárcel, que fue abierta pocos años después de la caída de la Unión Soviética.
En junio de 2022 Navalni fue trasladado a otra cárcel en la región de Vladímir, conocida por condiciones más severas y que eran comparables a una «tortura», según el propio político.
Navalni murió el 16 de febrero de 2024 de manera repentina en la prisión ártica en la que cumplía desde hacía dos meses su condena de casi 30 años.
Aunque las autoridades rusas afirman que el líder opositor falleció debido a una arritmia, la viuda de Navalni calificó su muerte de «asesinato» y responsabilizó directamente al presidente ruso, Vladímir Putin, de ordenar el crimen.
EFE












