Familiares de presos políticos alcanzaron este miércoles 300 días de permanencia ininterrumpida en el campamento instalado a las afueras del centro penitenciario El Rodeo I, ubicado en el estado Miranda, como parte de su lucha por la libertad y los derechos de sus seres queridos.
Instalados desde el pasado 8 de enero tras los anuncios de excarcelaciones, los parientes han resistido la incertidumbre y las promesas incumplidas, consolidando un espacio de resguardo que denominaron el «Campamento de la Dignidad» frente a una prisión señalada por constantes vulneraciones a los derechos fundamentales.
La ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) destacó que durante este período de movilización sostenida, la presión ejercida por los familiares ha permitido conquistar importantes reivindicaciones, entre ellas la excarcelación de cerca de un centenar de presos políticos, la recuperación de las visitas presenciales y la abolición del uso de capuchas negras con las que los reclusos eran forzados a ingresar al penal.
Señalaron que las denuncias constantes desde el campamento han roto el aislamiento carcelario y visibilizado las duras condiciones de reclusión, convirtiendo el dolor colectivo en una red de solidaridad y memoria en honor a familiares que fallecieron exigiendo justicia.
300 DÍAS | Familias cumplen 300 días de lucha, protección y dignidad frente a El Rodeo I
Este miércoles #4Nov, familiares de presos políticos alcanzan 300 días de permanencia en el campamento instalado a las afueras de El Rodeo I, estado Miranda, donde han sostenido una lucha por la libertad y los derechos de sus seres queridos.
Llegaron el 8 de enero, tras el anuncio de excarcelaciones realizado por Jorge Rodríguez. Desde entonces, han enfrentado la incertidumbre, las promesas incumplidas y graves denuncias de violaciones de derechos humanos, pero también han conquistado derechos gracias a su organización y perseverancia.
Durante estos 300 días, cerca de un centenar de presos políticos han sido excarcelados de El Rodeo I. El esfuerzo sostenido de las familias ha contribuido a romper el aislamiento, recuperar las visitas y conquistar el derecho a abrazar a sus seres queridos después de meses y, en algunos casos, más de dos años de separación.
También lograron que dejaran de ponerle las capuchas negras con las que eran obligados a ingresar al penal, una práctica de intimidación que buscaba imponer el miedo y ocultar lo que ocurría detrás de sus muros. Sus denuncias han contribuido a que el mundo conozca las condiciones de reclusión de una prisión señalada por graves violaciones de derechos humanos e identifica como un centro de tortura de la administración de Delcy Rodríguez.
El Campamento de la Dignidad se convirtió en un escudo de protección para los presos políticos y en un espacio de refugio, solidaridad y acompañamiento para más de un centenar de familiares que encontraron allí una segunda familia. Entre carpas, vigilias, oraciones y denuncias, transformaron la espera en una exigencia colectiva de libertad.
También es un lugar de memoria. Allí permanece la historia de Carmen Navas, quien dedicó sus últimos días a exigir justicia por su hijo, Víctor Hugo Quero, fallecido bajo custodia del Estado. Su dolor y su valentía representan a tantas madres y familiares que murieron esperando respuestas y justicia.
Durante estos meses, las familias enfrentaron el miedo impuesto por el terrorismo de Estado y demostraron que la organización, la solidaridad y la defensa de la dignidad humana pueden desafiar el silencio y la represión. Frente a un poder que utiliza el terror para sostenerse, respondieron con valentía y determinación, dejando en evidencia que el miedo también habita en quienes pretenden imponerlo.
Hoy, las familias no son las mismas que llegaron aquel 8 de enero. Han conquistado derechos, construido vínculos y transformado su sufrimiento en una fuerza colectiva que trasciende los muros de la prisión.
En El Rodeo I se ha gestado algo mucho más grande que un campamento: una comunidad de víctimas que convirtió el amor en protección, el miedo en valentía y el dolor en una fuerza colectiva que abre paso a una nueva etapa de lucha por la libertad, la verdad y la justicia.
Porque todavía quedan presos políticos detrás de esos muros, familias que esperan volver a abrazarlos y hogares que siguen aguardando su regreso. Por todos ellos, esta lucha continua hasta que puedan volver a casa.
Su huella queda plasmada en la memoria de Venezuela.
La memoria permanece. La lucha continúa.
#LiberenALosPresosPolíticos #QueSeanTodos
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) November 4, 2026













