La ONG Un Mundo Sin Mordaza rechazó los señalamientos promovidos por el ministro de Interior del régimen chavista, Diosdado Cabello, durante la emisión de su programa Con el Mazo Dando del pasado 30 de septiembre, en los que se pretendió desacreditar su labor de defensa de los derechos humanos y vincular a la organización, y a su presidente y fundador, Rodrigo Diamanti, con supuestos planes de violencia y desestabilización en el país.
A través de un comunicado, la organización advirtió que estas acusaciones constituyen un nuevo episodio de un patrón de estigmatización y criminalización documentado durante años en Venezuela. Precisó que los señalamientos contra Diamanti generan especial preocupación por producirse en el contexto de su reciente regreso al país, tras más de una década de exilio forzado, y alertó sobre los riesgos que representa el uso de plataformas estatales para difundir acusaciones que pueden comprometer la seguridad de los defensores de derechos humanos.
La organización señaló que estos mecanismos de represión persisten mediante la identificación, intimidación y desacreditación pública de quienes documentan violaciones de derechos humanos o ejercen la libertad de expresión, y alertó sobre la incorporación de nuevas herramientas digitales para amplificar estas narrativas. Esta situación, precisó, ha sido documentada en una investigación propia sobre represión transnacional, que identificó 176 registros de estigmatización y propaganda a partir del análisis de 84 emisiones de Con el Mazo Dando entre abril de 2024 y diciembre de 2025, incluido el uso de redes coordinadas de cuentas, perfiles automatizados y suplantaciones de identidad.
La organización destacó que los señalamientos del 30 de septiembre no constituyen un hecho aislado, sino que se inscriben en un patrón que también ha afectado a otras organizaciones nacionales de derechos humanos, y recordó que la persistencia de estos mecanismos coincide con los hallazgos presentados en septiembre por la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, que advirtió que las estructuras que hicieron posibles graves violaciones de derechos humanos permanecen fundamentalmente intactas, pese a la disminución de algunas de sus manifestaciones más severas.
En su pronunciamiento, la organización enfatizó que la represión no puede entenderse únicamente a partir de las detenciones, ya que la vigilancia, las amenazas y la estigmatización pública también restringen el ejercicio efectivo de los derechos humanos. Reiteró que documentar violaciones, acompañar a las víctimas y promover mecanismos democráticos de participación son actividades legítimas que no pueden asociarse, sin fundamento, con acciones violentas o delictivas.
«Un compromiso al que no vamos a renunciar»
Diamanti afirmó que la defensa de los derechos humanos es un deber del que la organización no renunciará. «Hay algo que la dictadura no termina de aceptar, y es que la defensa de los derechos humanos es nuestro deber, tanto en Venezuela como en cualquier parte del mundo. Es un compromiso al que no vamos a renunciar», sostuvo.
Un Mundo Sin Mordaza exigió el cese inmediato de las prácticas de estigmatización e intimidación contra defensores de derechos humanos, periodistas y organizaciones de la sociedad civil, y demandó al Estado venezolano el desmantelamiento efectivo de los mecanismos represivos, incluidos los utilizados a través de medios estatales y plataformas digitales. La organización exhortó además a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a mantener especial atención sobre la continuidad de estas prácticas.
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