Realidad Helicoide presentó en la sede de Alianza por Venezuela, en Buenos Aires, el documental «Anatomía de un torturador», una producción de 52 minutos que examina los mecanismos psicológicos, sociales e institucionales mediante los cuales un sistema de poder forma, sostiene y protege a quienes ejecutan actos de tortura.
La actividad reunió a defensores de derechos humanos, especialistas y miembros de la comunidad venezolana en un espacio de memoria y reflexión sobre la persistencia de la tortura en Venezuela. La proyección fue seguida por un panel que conectó el planteamiento audiovisual con la experiencia de las víctimas, las cadenas de mando, la impunidad y los desafíos de la búsqueda de justicia.
El documental parte de la premisa de que la tortura no puede entenderse únicamente como la conducta aislada de una persona ni como una práctica del pasado, ya que su continuidad depende de estructuras que deshumanizan a las víctimas, normalizan la violencia y garantizan protección a los responsables. Desde esa perspectiva, la producción desplaza la mirada hacia la construcción del perpetrador, para comprender cómo se reproduce la crueldad dentro de un aparato organizado de represión. La presentación en Buenos Aires buscó acercar esta discusión a la sociedad argentina y a la diáspora venezolana, y reivindicó la memoria como herramienta frente al riesgo de que la prolongación de la crisis produzca indiferencia.
Un panel desde la psicología, el derecho y la defensa de los derechos humanos
La conversación posterior fue moderada por Walter Molina, y contó con la participación de Sthefanie Fuchs, representante de Realidad Helicoide y del equipo de producción; Olga González, quien abordó la dimensión psicológica y los procesos de deshumanización; Tomás Farini, desde la perspectiva de los derechos humanos y la justicia internacional; y Elisa Trotta, abogada y defensora de derechos humanos, quien aportó una mirada política e institucional sobre el uso de la tortura como mecanismo de control y persecución.
Durante el intercambio, los panelistas examinaron la relación entre la construcción del torturador, las cadenas de mando y la impunidad, así como la dificultad de posicionar la tortura en Venezuela como una urgencia regional e internacional, y la importancia de usar distintos lenguajes, incluido el audiovisual, para acercar esta realidad a nuevas audiencias.
Realidad Helicoide precisó que la proyección no fue concebida como un acto aislado, sino como parte de un esfuerzo sostenido para documentar, visibilizar y denunciar la tortura en Venezuela, e insistió en que exponer los lugares, las prácticas y las responsabilidades del aparato represivo es indispensable para combatir la impunidad. La organización sostuvo que el documental funciona como una herramienta de memoria y sensibilización, así como una invitación a exigir respuestas institucionales y fortalecer las garantías de no repetición.














