La reparación de una vivienda afectada por los terremotos del pasado 24 de junio se ha convertido en un desafío económico para miles de familias venezolanas. Los inmuebles clasificados con etiqueta amarilla, considerados de riesgo para sus habitantes, requieren trabajos que deben ser atendidos con prontitud, pero cuyos costos pueden resultar difíciles de asumir.
En San Bernardino, una de las zonas más afectadas del oeste de Caracas, un residente inició la reparación de al menos 13 paredes de su vivienda. Ricardo Díaz contó a Bloomberg Línea que los trabajos, realizados con tres obreros, se han extendido entre cuatro y seis semanas.
“A los obreros se les paga su mano de obra, sí, pero también la alimentación”, explicó Díaz.
Solo la reconstrucción y reforzamiento de las paredes puede costar entre 600 y 1.000 dólares. A esto se suma la compra de materiales como cabillas, bloques, cemento, arena, electrodos, mastique, pintura y bolsas para retirar los escombros.
De acuerdo con un ejercicio de precios realizado en ferreterías de Caracas, la adquisición de estos materiales puede representar entre 1.500 y 2.500 dólares, dependiendo del establecimiento.
De esta manera, reparar una vivienda con daños similares puede suponer un desembolso total de entre 2.100 y 3.500 dólares, una cantidad que representa un fuerte impacto para las familias que deben asumir por cuenta propia la recuperación de sus hogares tras los terremotos.














