El Departamento de Estado de EE.UU. publicó este 20 de julio un informe titulado «Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI», en el que documenta casi siete décadas de campañas de subversión, infiltración y espionaje por parte del régimen de La Habana contra Estados Unidos.
El documento describe a la isla no como un simple estado fallido, sino como una operación de inteligencia y subversión integral diseñada para socavar las instituciones estadounidenses desde adentro, mediante lo que denomina un modelo de «guerra de desgaste de largo plazo».
El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que durante más de seis décadas el régimen cubano ha sido «el principal patrocinador del radicalismo izquierdista y del tercermundismo en Estados Unidos», y afirmó que el Departamento de Estado está exponiendo la historia completa del espionaje y la subversión cubanos en el país porque, según dijo, «el pueblo estadounidense merece saberlo».
Según el informe, el régimen cubano ha perfeccionado un modelo de inteligencia que se apoya en el reclutamiento de «creyentes ideológicos» en lugar de mercenarios pagados, lo que permite que sus agentes sean particularmente discretos y difíciles de detectar.
El reporte detalla casos históricos de infiltración de alto nivel, como los de Victor Manuel Rocha, Ana Belén Montes y la red de espionaje conocida como Wasp Network, cuyos miembros han operado durante décadas dentro del gobierno y las fuerzas armadas estadounidenses, proporcionando información que, según el Departamento, dañó de manera incuantificable los intereses de seguridad nacional de EE.UU.
El documento también señala el papel del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y la Brigada Venceremos como herramientas de «turismo revolucionario» y adoctrinamiento de activistas, que según el informe han servido de fachada para que la inteligencia cubana identifique y capte a jóvenes académicos y líderes de movimientos radicales como el Black Panther Party, el Weather Underground y, más recientemente, grupos vinculados a Antifa y Black Lives Matter.
Finalmente, el Departamento de Estado alertó sobre la transformación de Cuba en una base de operaciones avanzada para potencias extranjeras hostiles en el hemisferio occidental. El informe indica que China y Rusia han triplicado su personal de inteligencia en la isla desde 2023, con instalaciones de inteligencia de señales (SIGINT) que monitorean comunicaciones militares en el sureste de Estados Unidos. La alianza se extiende a Irán, con quien Cuba mantiene una cooperación estratégica que, según el documento, facilita la expansión de grupos como Hamás y Hezbolá en América Latina.
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