El exconcejal del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) José Manuel García Sabino, de 31 años, murió en la noche del sábado 9 de mayo en los calabozos de la Policía Municipal de Anaco, estado Anzoátegui, donde se encontraba recluido desde febrero bajo una acusación de estafa agravada. La muerte se conoció públicamente este domingo 10 de mayo.
García Sabino había sido detenido luego de denunciar presuntas irregularidades en la gestión del alcalde chavista Jesús Ríos, incluyendo la supuesta venta ilegal de chatarra.
El exfiscal Zair Mundaray señaló en redes sociales que el alcalde Ríos y dos concejales, Edgar Torres y Jean Caraballo, habrían promovido su persecución y el montaje de un expediente por estafa. «Ex concejal de Anaco denunció corrupción en la Alcaldía y Concejo Municipal y anoche apareció muerto en los calabozos de la Policía Municipal. Otro crimen de Estado», escribió Mundaray.
Según informes extraoficiales recogidos por medios locales, el cuerpo de García Sabino fue hallado suspendido del cuello en el área de los baños del centro de detención. Una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) se trasladó al lugar para iniciar las averiguaciones y determinar si se trató de un suicidio o si hubo participación de terceros. Los restos fueron trasladados al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) en Barcelona para la autopsia correspondiente.
La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) del municipio Anaco exigió una investigación exhaustiva. William Ross, vocero de la PUD y coordinador de Causa R en la ciudad, lamentó el fallecimiento y expresó preocupación por las circunstancias en que ocurrió. Teo Valiente, coordinador de Voluntad Popular, pidió esclarecer el suceso e indicó que una muerte bajo custodia policial «se debe investigar por el bien de mantener los derechos humanos». Antonio González, coordinador de Acción Democrática, también exigió llegar al fondo del asunto.













