Organizaciones civiles y activistas venezolanos coincidieron en que la sociedad debe asumir un rol protagónico en la construcción de condiciones para elecciones libres, justas y verificables, durante el conversatorio «¿Deben los ciudadanos y las ONG hablar de elecciones?».
El encuentro, moderado por el co-director de Laboratorio de Paz, Rafael Uzcátegui, contó con las intervenciones de Mercedes De Freitas, directora de Transparencia Venezuela en el exilio, y Deborah Van Berkel, promotora de Ideas por la Democracia.
De Freitas subrayó que el debate electoral debe ir más allá de la simple convocatoria de comicios y enfocarse en reconstruir el sistema institucional que los hace posibles. «No basta con convocar elecciones; es necesario reconstruir el sistema que las organiza», afirmó.
La directora de Transparencia Venezuela propuso la adopción de un Estatuto Electoral Especial como marco transitorio para reinstitucionalizar el poder electoral, advirtiendo que «la reinstitucionalización no se limita al Consejo Nacional Electoral; exige desmontar el control partidista y garantizar independencia y apertura».
También insistió en la necesidad de eliminar restricciones a candidatos, auditar el Registro Electoral e incorporar a los venezolanos en el exterior. «La posibilidad de celebrar elecciones pronto dependerá de decisiones oportunas y de la presión nacional e internacional para lograr acuerdos políticos», señaló.
Van Berkel alertó sobre la urgencia del momento: «Venezuela atraviesa una ventana de oportunidad muy pequeña que no debe desaprovecharse».
Subrayó que el proceso de cambio no puede depender solo de acuerdos entre élites: «La transformación exige un poder ciudadano activo, capaz de exigir derechos y contribuir a una ruta democrática».
Van Berkel también trazó el vínculo entre la política y la economía: «No habrá mejoras sostenibles en las condiciones de vida sin un cambio político basado en la democracia».
En materia electoral, exigió que los comicios sean construidos bajo condiciones verificables: «Elecciones creíbles requieren independencia del árbitro electoral, participación sin exclusiones, observación autónoma y garantías para la libertad de expresión».
En el debate, Uzcátegui resaltó la importancia de fortalecer la movilización social y la articulación ciudadana como motores del cambio. La transformación nacional, señaló, no depende solo de actores políticos, sino de la capacidad de la ciudadanía, dentro y fuera de Venezuela, para organizarse, proponer y exigir condiciones democráticas.
Los participantes coincidieron en que las elecciones representan el mecanismo para transformar la estructura actual del poder y avanzar hacia un país que recupere la confianza y proteja a su gente. «Las elecciones deben ser vistas como un proceso, no solo como un evento, y requieren condiciones previas, durante y posteriores, que solo pueden garantizarse con una ciudadanía activa y organizada», concluyeron.














