El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, aseguró este lunes que tiene la intención de participar en las labores de la Junta de la Paz promovida por el líder estadounidense, Donald Trump, pese a no asistir a su primera reunión este jueves en Washington.
“Sin duda, participaremos en esa Junta a nivel de presidente”, declaró Lukashenko , citado por la agencia estatal BELTA.
Agregó que “quizás no en Washington, pero en algún lugar de Europa o de Oriente Medio”.
“Creo que sería apropiado que estuviéramos allí”, insistió.
A la vez, aseguró que la postura de Bielorrusia en la Junta será la misma que la de Rusia, que aún no ha tomado una decisión sobre su participación.
“Naturalmente, esa postura, tanto de Rusia como de Bielorrusia, será unificada. Desarrollaremos una sola postura, porque compartimos los mismos puntos de vista”, declaró.
En este sentido, adelantó que planea abordar ese asunto con su homólogo ruso, Vladímir Putin, el próximo 26 de febrero.
Previamente, el servicio de prensa de Lukashenko reveló que el líder bielorruso no viajaría a la primera reunión de la Junta por su apretada agenda y dificultades “logísticas”, en referencia a las sanciones europeas contra el presidente bielorruso, que le impiden, en particular, viajar a países de la Unión Europea.
Trump adelantó este domingo que los países miembros de la Junta de Paz que creó para resolver conflictos mundiales destinarán más de 5.000 millones de dólares a «iniciativas humanitarias y de reconstrucción» en la devastada Gaza.
La entidad tuvo una reunión fundacional en Davos, Suiza, el pasado enero. Al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los de Israel, Argentina, Arabia Saudí y Egipto, han aceptado formar parte, mientras que otras naciones, como Francia, España y Suecia, la han rechazado.
La mayoría de los miembros fundadores son aliados de Trump y habían expresado ya su apoyo, mientras que las grandes potencias y casi todos los países europeos se han mostrado reticentes a unirse al considerar que la Junta debilita a la ONU.
El estatuto de la entidad otorga amplios poderes a su presidente, en este caso a Trump, como el derecho de veto o de fijar la agenda, y prevé mandatos permanentes para los mayores contribuyentes financieros.
EFE












