Rafael Tudares Bracho, yerno del presidente electo Edmundo González Urrutia, fue excarcelado la madrugada de este jueves tras permanecer 380 días detenido arbitrariamente y más de un año sometido a una desaparición forzada.
“Mi esposo Rafael Tudares Bracho ha regresado a casa esta madrugada, luego de 380 días de una injusta detención arbitraria y de haber padecido una inhumana situación de desaparición forzada”, informó González a través de sus redes sociales.
La familia calificó el proceso como una “lucha estoica y muy dura” que se extendió por más de un año. Aunque celebran la excarcelación, insistieron en que seguirán exigiendo la libertad plena de Tudares, a la que —subrayó González— “tiene derecho”.
González expresó un agradecimiento especial al Equipo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en Panamá, por el seguimiento constante del caso y su incidencia humanitaria.
También agradeció a su familia, a sus hijos y a los “verdaderos amigos” que la acompañaron “sin miedo y con muchos sacrificios” durante todo el proceso. Extendió su solidaridad a los familiares de otras víctimas de desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y presos políticos que aún esperan justicia.
“Siempre los llevaré en mi corazón y estarán presentes en mis oraciones”, afirmó.
Tudares fue detenido el 7 de enero de 2025, en medio de una ola de arrestos políticos denunciada por organizaciones de derechos humanos. Su familia aseguró que durante meses no tuvieron información sobre su paradero ni acceso a su expediente, lo que calificaron como una violación grave al debido proceso.
Denuncia de extorsión
La excarcelación ocurre tres días después de que Mariana González denunciara públicamente haber sido víctima de tres episodios de extorsión por parte de agentes vinculados al régimen chavista, ocurridos en sedes diplomáticas, espacios del Arzobispado de Caracas y oficinas de organizaciones defensoras de derechos humanos.
En un comunicado difundido el 19 de enero de 2026, afirmó que en cada uno de estos encuentros se le exigió que presionara a su padre, el presidente electo Edmundo González Urrutia, para que renunciara a su lucha política, como condición para que Tudares pudiera recuperar su libertad.
“Eso configura un patrón de coerción y persecución indirecta contra una familia civil, utilizando la privación de libertad como mecanismo de presión política y personal”, afirmó González.
Mariana González calificó el proceso judicial contra su esposo como arbitrario y sin pruebas, y denunció que la condena de 30 años impuesta a Rafael Tudares Bracho se basa en una venganza política, sin relación alguna con hechos delictivos.
“Nada de esto que he sufrido es justicia. Todo esto es arbitrariedad. ¿Cómo puede haber paz cuando existe tanto sentimiento de venganza que se ha volcado contra Rafael, sin que él tenga arte ni parte en el conflicto político?”, expresó.














